Amb aquesta entrada del Christian Camino tanquem la minisèrie "El Màster en Lied de l'ESMUC ens visita", escrita pels estudiants del Màster com a treball del mòdul Literatura del gènere. Repertori del lied alemany, impartit per la pianista Viviana Salisi. El Christian, pianista, ens presenta el seu lied, Gretchen am Spinnrade, des d'un punt de vista més tècnic del que ens és habitual, però és un exercici molt interessant seguir la seva explicació amb la partitura al davant (la podeu trobar aquí). La versió que ha triat el Christian és la de Jessye Norman i Philipp Moll.

A més de les quatre entrades publicades durant les darreres setmanes, a l'enllaç de la sèrie hi trobareu, com a bonus track, l'entrada de l'Ana Belén Ayala, que ens parla del lied de Mahler Des Antonius von Padua Fischpredigt. Moltes gràcies, Christian i Ana Belén!
 
Margaret alone at her spinning wheel - Frank Cadogan Cowper
Margarida sola a la filosa - Frank Cadogan Cowper
 
Este Lied, de 1814, es la primera musicalización que hace Franz Schubert, a sus 17 años, de un texto de Goethe. Considerada la primera obra maestra del compositor, marca el comienzo de su característico sonido. Se considera, sin ninguna duda, el nacimiento de la canción romántica alemana.

El poema consta de diez estrofas de rima cruzada, en el que se representa una escena de Fausto de Goethe. La estampa describe a Margarita, sentada tejiendo en su rueca, quien a causa de su ferviente enamoramiento es incapaz de encontrar la paz y deshacerse del único pensamiento que inevitablemente ocupa su mente: su amado. Su anhelo por él es tal, que ella sólo desea volver a verlo, tenerlo y besarlo; incluso si para ello hubiera de "¡quedar muerta bajo sus labios!’’

La grandeza de la poesía de Goethe parece haber provocado un impulso creativo en el joven Schubert. La pieza, de forma Lied estrófico variado, presenta la tonalidad de Re Menor como morada perfecta para la tristeza, la nostalgia y el oscuros y afligido acaecimiento de la trama.

En cada estrofa, la relación entre lenguaje y música se replantea con espontaneidad. El piano, por su parte, presenta características únicas y vanguardistas en su función liederística a manos de Schubert.

Un patrón rítmico de movimiento constante en compás de seis por ocho, se extiende por toda la pieza creando el escenario perfecto para la acción. Este modelo rítmico dibuja un movimiento circular automáticamente reconocible que representa la rueca en la que Margarita teje sin cesar. El movimiento rítmico resulta monótono, aunque paradójicamente movido y de actividad incesante. Schubert logra con este recurso transmitir una importante energía con absoluta inmediatez e intensidad. La sensación de unidad pero también de transformación en la música que escolta este poema, pone de manifiesto drásticamente el estado de ánimo intranquilo del enamorado personaje de Margarita.

Al comienzo de la canción, Schubert indica "pianissimo, no demasiado rápido". El acompañamiento del piano, al que no se suma la voz hasta el final del segundo compás, surge y se desarrolla a raíz del pianissimo. Se caracteriza fundamentalmente por un patrón rítmico-melódico que al mismo tiempo que representa el movimiento giratorio de la rueca en la que Margarita teje sin cesar, transmite la inquietud interior de nuestro personaje protagonista. Esta célula melódica de agitadas semicorcheas corre y se extiende por toda la canción. Resulta bien obvia la asociación de una habitación silenciosa en la que la rueca, girada por la angustiada Margarita, emite un incesante zumbido eternamente presente en una atmósfera callada de sonidos pero cargada de emociones agitadas.

El comienzo de la voz cantada en el segundo compás, subraya el ambiente de inquietud que el piano ha procurado. El gran contraste entre la atmósfera de sosiego y la efervescencia de los recursos de expresión musical, pone de relieve la tensión vivida por la protagonista. Este tipo de contraposiciones son muy características en la música romántica. Como un flujo ondulante de emociones que vienen y van, oscila la dinámica dentro de las estrofas de pianissimos a fortissimos, y a pianissimos de vuelta...

A partir del compás 50, coincidiendo con la sexta estrofa del poema, Margarita suspira recordando el aspecto físico de Fausto expresando la irremediable atracción que por él siente. Las frases de la línea cantada son ahora más breves y se manifiestan cada vez más separadas entre sí. A partir de la sexta estrofa, Schubert impone un silencio al final de cada verso. Primero silencio de corchea, después de negra, y más tarde será la combinación de silencios de corchea y de negra la que separen cada verso.

En el último verso de la séptima estrofa Und ach sein Kuß! (Y, ¡ah, Su beso!), experimentan, tanto la música como el poema, su punto de máxima tensión. Se trata del momento culminante de la obra. Los previos silencios que conducen a este clímax, son el recurso musical que emana toda la agitación requerida por esta cúspide de emoción; en este caso concreto, hablamos de una excitación impregnada también de deseo carnal. La sección del verso ach sein Kuß (¡oh! Su beso), no se caracteriza únicamente por la presencia de una gran pausa dramática, sino que se presenta diferenciado del resto de la canción a través de la armonía y el ritmo que lo acompañan. Aquí, por primera vez, se detiene el motivo melódico-rítmico del acompañamiento del piano, responsable del movimiento de la rueca, para convertirse en un contrastante acorde de Si bemol mayor que se prolonga durante todo el compás 66. El constante e incesante flujo de semicorcheas presente hasta ahora en toda la pieza se detiene para dar paso a la quietud de un acorde placado y prolongado en el tiempo. De esta manera, el ajetreo se torna inmovilidad sin previo aviso.

En torno al punto en el que se aclaman las palabras sein Kuß (su beso), se producen ciertos cambios armónicos que incrementan la tensión del pasaje, otorgándole a este un dramatismo añadido. Tanto el acorde de séptima disminuida como la nota Sol en la voz de la soprano, aparecen prolongadas por un calderón. El breve silencio interpretativo inmediatamente después del desvanecimiento del calderón, no se encuentra anotado en la partitura, se trata sin embargo, de una pausa indispensable para la consecución de la tensión pretendida con el pasaje.

Tras este momento de silencio, que simboliza el cese del girar de la rueca y el temor de Margarita ante sus propios pensamientos, resurge paulatinamente el motivo inicial en el acompañamiento del piano. En el compás 69 vuelve a manifestarse el piano en dinámica pianissimo y en los compases 69 y 70 podemos volver a identificar el motivo de la rueca, en esta ocasión únicamente en el segundo tiempo del compás. Es en el compás 70, donde el principal motivo melódico-rítmico del Lied, vuelve a incorporarse de manera ininterrumpida oscilando entre dinámicas de crescendo y decrescendo. A través del juego que divide el característico motivo de la rueca y lo separa por silencios, Schubert dibuja con música de una manera absolutamente exquisita el tímido reanudar del movimiento giratorio de la rueca a manos de Margarita.

Inmediatamente después, la canción adopta el carácter tranquilo y la forma comedida del comienzo hasta las estrofas 9 y 10, en las que Margarita vuelve a mostrarse ansiosa ante un deseado encuentro con Fausto, confesando anhelar un beso suyo a cualquier precio. Es aquí donde Schubert vuelve a interferir en la melodía de la soprano mediante silencios que interrumpen la sosegada atmósfera, con el fin de transmitir una vez más la exacerbada excitación de Margarita.

Tras el La agudo de la cantante en el compás 111, se tranquiliza la música nuevamente, volviendo progresivamente a la calmada atmósfera del principio de la obra.

El decrescendo en pianissimo y el ritardando del compás 113, se ven reforzados en el penúltimo compás a través de un diminuendo sobre triple piano. En el compás 120 nos encontramos con el cese definitivo de este ‘Leitmotiv’ a dos bandas entre el absurdo movimiento mecánico de una rueca y la extrema agitación emocional de Margarita; a través de un último acorde de Re menor en triple p que se prolonga todo el compás. En la línea de la soprano, nos encontramos en este mismo compás con un silencio con calderón.

La atmósfera del silencio, a partir de la cual surge y comienza este Lied, vuelve a manifestarse después de sendos contrastes y variados recursos de expresión musical y literaria, a través del sonido de un último silencio que aún se prolonga en el tiempo.
 
 
Gretchen am Spinnrade
 

Meine Ruh' ist hin,
Mein Herz ist schwer,
Ich finde sie nimmer
Und nimmermehr.

Wo ich ihn nicht hab
Ist mir das Grab,
Die ganze Welt
Ist mir vergällt.

Mein armer Kopf
Ist mir verrückt,
Mein armer Sinn
Ist mir zerstückt.

Nach ihm nur schau ich
Zum Fenster hinaus,
Nach ihm nur geh ich
Aus dem Haus.

Sein hoher Gang,
Sein' edle Gestalt,
Seine Mundes Lächeln,
Seiner Augen Gewalt,

Und seiner Rede
Zauberfluß,
Sein Händedruck,
Und ach, sein Kuß!

Mein Busen drängt sich
Nach ihm hin.
Ach dürft ich fassen
Und halten ihn,

Und küssen ihn,
So wie ich wollt,
An seinen Küssen
Vergehen sollt!

Desapareció mi sosiego
y me pesa el corazón,
nunca conseguiré
hallar la paz.

Soy como una muerta
si él no está junto a mí.
El mundo entero
carece de atractivo.

Enajenada tengo
mi pobre cabeza,
y todos mis sentidos
deliran incoherentes.

Si miro por la ventana,
sólo a él mis ojos buscan.
Únicamente por encontrarlo
salgo fuera de casa.

Su caminar altivo,
su noble figura,
la sonrisa de su boca
y el fuego de su mirada.

El fluir encantador
de sus palabras,
la caricia de sus manos,
¡Oh! ¡Y sus besos ardientes!

Mi pecho hacia él se enarca
en poderoso impulso.
¡Si pudiera cogerlo,
retenerlo junto a mí,

y besarlo,
hasta saciar mis ansias,
hasta quedarme muerta
bajo sus labios!

 

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